viernes, 18 de enero de 2013

Lectura

He aquí la lectura para la discusión. Lo primero que van a hacer después de leerla es comentar sobre el rol de la antropología en la inter y transdisciplinariedad en las ciencias sociales. Seguidamente, deberán responder a dos comentarios realizados por sus compañeros.


Nº 15, 1999Texto 15-01.Gaceta Antropològica

Las técnicas de investigación en antropología.

 
Mirada antropológica y proceso etnográfico-

María Isabel Jociles Rubio

Universidad Complutense de Madrid

I. Sobre la interdisplinariedad de las técnicas de investigación

 «Lo refrescante que tiene la antropología es su eclecticismo, su disposición para inventar, tomar prestado o hurtar técnicas o conceptos disponibles en un momento dado y lanzarse al trabajo de campo» (Oscar Lewis 1975: 100-101).

Hoy por hoy es difícil, por no decir imposible, asociar una técnica o un conjunto determinado de técnicas de investigación a una u otra disciplina social. Es cierto que solemos atribuir la encuesta estadística y los grupos de discusión a la sociología, la entrevista en profundidad a la psicología o -para enumerar un solo caso más- la observación participante a la antropología, tratándose a menudo de atribuciones que atienden a que tales técnicas se hayan practicado con mayor profusión en cada una de esas ciencias, a que en su seno se hayan cultivado sus características más sobresalientes, a que -debido a estas u otras razones- hayan servido como bandera o insignia de la identidad profesional de sus miembros o, lo que tampoco es infrecuente, al empleo de estereotipos y etiquetas que reproducimos miméticamente. Sin embargo, es evidente que la permeabilidad de las fronteras de las diferentes disciplinas no afecta únicamente a la circulación de conceptos, teorías o estrategias metodológicas, sino también al traspaso de técnicas de investigación, ya sea la biográfica, la producción/análisis de redes o, incluso, aquellas otras nombradas más atrás. Si ojeamos los trabajos que se han venido realizando en los últimos años (al igual que si nos fijamos en los efectuados en las primeras décadas de nuestro siglo), no se puede por menos que llegar a la conclusión de que las técnicas de investigación más que ser el terreno de la diferencia entre la antropología y, por ejemplo, la sociología o la historia, es un lugar de coincidencia, que su trasiego, más que una excepción, ha sido moneda corriente a lo largo de sus respectivos devenires históricos. Ello lo recalcan, entre otros, Juan José Pujadas (1992: 85 y ss), Félix Requena (1991) y Juan José Castillo (1997:145 y ss). El primero, tras examinar las ocho obras españolas (tres firmadas por sociólogos y cinco por antropólogos) que -en su opinión- han alcanzado una cierta difusión y se han destacado por la utilización de las reconstrucciones biográficas, nos dice que, en este pequeño corpus, «las diferencias disciplinarias tienden a ser laxas, si exceptuamos, tal vez, el hecho del mayor énfasis aplicado, hacia el planteamiento de soluciones al problema estudiado, por parte de sociólogos como Negre o Gamella»; una 'laxitud' que quizá tropezaría aun con menos salvedades si se tiene en cuenta que Gamella es profesor de antropología en la Universidad de Granada. Pero eso no es todo. Cuando Pujadas presenta -por ejemplo- su propuesta para «la elaboración de una historia de vida» (1992: 59-84), no titubea en integrar en un mismo esquema teórico-metodológico los logros provenientes de la antropología (Radin, Lewis, Watson, Spradley...) con los procedentes de otras disciplinas (Strauss y Glaser, Thomas y Znaniecki, Shaw, Allport, Bertaux, Fraser, Cartwright, etc.), en lo que se refiere a los procedimientos que se pueden seguir tanto en la 'etapa inicial' como en las fases de 'encuesta', 'registro' y 'análisis' de los relatos biográficos; haciendo gala de un ejercicio interdisciplinario no muy lejano del realizado algunas décadas antes por Balán et alii (1974).

 

Por su parte, Félix Requena, un sociólogo de la Universidad de Málaga, no sólo ha insistido en que el desarrollo de la metodología de redes es fruto de un esfuerzo conjunto de la antropología y la sociología, sino que no ha vacilado en acudir a los planteamientos de John Barnes, Elizabeth Bott o Clyde Mitchell a la hora de encontrar fundamentación metodológica y técnica para su investigación sobre la importancia de las redes personales en el mercado laboral español. Del mismo modo, resulta reconfortante comprobar que Juan José Castillo, un sociólogo de la Complutense firme partidario de la observación directa in situ, recomiende la lectura de Junker y Hughes, W. F. Whyte y, por supuesto, Malinowski, cuando anima a conocer los procedimientos del trabajo de campo a partir de cómo los relatan los clásicos; y después de lamentar que otros muchos no los revelen en sus obras, acaba declarando lo siguiente:

 

«Se habla de rejuvenecer puntos de vista, hoy, por ejemplo, con los enfoques antropológicos del trabajo. Nuestros clásicos, nuestros padres y maestros, eran antropólogos. Nada mejor que aspirar a ser lo que ya fuimos. O, al menos, aprender críticamente de lo que fuimos» (149).

 

Y no estaría de más recordar a algún que otro antropólogo afanado en 'rejuvenecernos' con los enfoques sociológicos del trabajo de campo en aras a facilitar nuestra adaptación al estudio de las sociedades complejas, que nuestros «padres y maestros eran también sociólogos» y que, por consiguiente, sus «puntos de vista» merecen como mínimo una lectura crítica antes de que se los deseche -como acaece a menudo- por sentir debilidad por los 'primitivos', por no acomodar su lenguaje a las modas finiseculares o por haber sido tildados de representantes del 'realismo etnográfico' o del 'positivismo'. Diré, incidentalmente, que en unos momentos como los actuales, en que -por ejemplo- parece bastante consensuada la idea de que hay que analizar los discursos de los sujetos investigados como conducta discursiva, y no tanto como 'información', no es ineludible recluirse en la semiótica pragmática o en la sociología cualitativa (si bien hay que beber también de sus fuentes) para descubrir antecedentes de un giro analítico de tal envergadura, pues cabe hallarlos igualmente -entre otros- en Nadel (1974 -1951-: 49 y ss):

 

«Radcliffe-Brown, Malinowski y otros muchos han advertido que no debemos esperar respuestas correctas cuando preguntamos a la gente de la razón o el significado de una actividad cultural. Pero sus respuestas no carecen de valor por completo; aunque en un sentido son fuentes de error, en otro ellas mismas son hechos sociales significativos, datos por derecho propio y, en consecuencia, fuentes de conocimiento. Pues la información verbal sobre la acción social es acción ella misma».

 

Sin embargo, no quiero detenerme en esta clase de elucubraciones, que no he resistido la tentación de hacer al hilo de las palabras de Castillo, sino seguir -desde otro ángulo- con el asunto de la circulación interdisciplinar de las técnicas de investigación. La antropóloga Eugenia Ramírez Goicoechea (1996: 592 y ss), en el apéndice de un libro sobre los inmigrantes en España, asegura haber recurrido a la realización de 13 grupos de discusión para conseguir parte del apoyo empírico necesario para su trabajo; y aunque no sea la primera vez que los antropólogos se han subido al tren de las entrevistas grupales, Eugenia Ramírez toma como referencia la concepción que de las mismas ha delineado la denominada escuela española de sociología cualitativa, lo que se detecta no sólo en el nombre que les da (grupos de discusión, en lugar -verbigracia- de entrevistas en grupo o grupos focalizados), sino en los comentarios que vierte sobre ciertas modificaciones que se ve obligada a introducir en su diseño y puesta en funcionamiento: «Sin embargo, nos hemos adscrito aquí a una versión metodológicamente más libre de esta técnica, al estilo de las últimas tendencias en esta materia en la investigación cualitativa. Por eso, no se respetaron algunas de las condiciones formales de la técnica, ... como es que los participantes no se conozcan, el número máximo y mínimo de partícipes, la neutralidad del escenario así como el papel del investigador». Sólo si se tienen en la mente las directrices marcadas por aquella escuela sociológica para la composición y la moderación de los grupos de discusión, adquiere sentido e interés incidir en aclaraciones de esta índole. Para no cansar con la exposición de una larga lista de los estudios antropológicos que no ponen reparos disciplinarios a la hora de optar por una determinada técnica (1), mencionaré -por último- el de otro antropólogo español, Andrés Barrera (1985), quien en su investigación sobre la dialéctica de la identidad en Cataluña, amén de las entrevistas o de la observación participante, aplicó una encuesta a una muestra de 400 personas: por un lado, llevó a cabo un muestreo por cuotas y, por otro, nos confiesa no haber desdeñado los programas informáticos para el tratamiento estadístico de los datos. Pero no quiero terminar esta relación sin traer a la memoria que la propia observación participante entró en la antropología como un trasplante de la 'observación naturalista' de los zoólogos o que, como pone de manifiesto Comelles (1996:135), ha sido una técnica que ha desempeñado un papel asimismo destacado «en la elaboración del soporte factual de otras disciplinas», como es el caso de la medicina hasta que, en la segunda mitad del XIX, se impuso en ella el método clínico. Es decir, que la antropología, en lo que atañe también a su instrumental técnico-metodológico, es y ha sido siempre una disciplina abierta a todos los mundos, ya sea el de las ciencias sociales o el de las ciencias naturales, por lo que ha sido sacudida por los vientos y los vaivenes más diversos del pensamiento científico y humanista; lo que no significa, desde luego, que el utillaje ajeno no haya sido asimilado creativamente.

 

Ahora bien, la interdisciplinariedad de los procedimientos de investigación, que no cuesta demasiado apreciar cuando se examinan los trabajos empíricos o que es defendida -a veces con apasionamiento- por quienes realmente la practican, parece evaporarse cuando nos encaramos con algunos libros que versan sobre metodología, esto es, con los clásicos manuales o colecciones de 'métodos y técnicas'. Ese desarrollo interdisciplinar es, en unas ocasiones, silenciado, como ocurre - por ejemplo- con la presentación que hace Josep Antoni Rodríguez (1995) del análisis de redes que, por omisión, induce a discurrir que fuera una creación genuina y exclusivamente sociológica. En otras ocasiones, la aportación realizada por otras ciencias sociales es minimizada, considerándosela -verbigracia- como un escalón o estadio ya superado dentro de una escala evolutiva que asciende hacia no se sabe dónde, como sucede con la imagen que José Miguel Marinas y Cristina Santamarina (1994: 263 y ss.) proyectan sobre el uso antropológico de las historias de vida, al quedar enclaustrado en un capítulo que significativamente titulan «Primera fase: el antropologicismo conservacionista». Y, las más de las ocasiones, tal desarrollo no se concibe más que como una maraña confusa de la que hay que extraer indicios de las tradiciones independientes de cada disciplina, como cabe advertir en el viaje que hace Valles (1995: 142 y ss.) a través de la observación participante (2). Son acercamientos, por tanto, que o bien ignoran la interdisciplinariedad o bien juegan con ella pero, casi siempre, para reforzar las fronteras más que para abolirlas. Todo lo cual tal vez no tenga otra explicación que el hecho de que cada uno la entiende de un modo diferente, por cuanto se hubiera convertido -y tomo de nuevo palabras de Juan José Castillo (1997: 141) «en algo así como el comentario inglés sobre el weather: eso de lo que se puede hablar con toda inocencia para poner a todos de acuerdo»; un acuerdo que -empero-, si se profundiza un poco, enseguida se evapora.

 

Sin embargo, la interdisciplinariedad de las técnicas de investigación, se admita o no, constituye una realidad palpable, y exige el reconocimiento de que el estado actual de las distintas técnicas de trabajo de campo (ya sean de producción, de organización o de análisis de los datos) no pertenece al patrimonio privado de ninguna ciencia social, es decir, que es producto de las aportaciones que a lo largo del tiempo han hecho -en mayor o menor medida- todas y cada una de ellas. Para poner un caso, la conceptualización y el manejo más frecuente que hoy en día se hace en la antropología española de la entrevista individual en profundidad, es innegable que debe mucho a lo que Malinowski, Nadel, Hymes, Spradley, Geertz u otros antropólogos han dicho sobre la importancia y/o la manera de entrevistar a informantes para captar el punto de vista de los nativos, pero no se puede olvidar que bastantes de nosotros también nos hemos nutrido de las sugerencias útiles que nos han ofrecido obras como las de Rogers, Taylor y Bogdan, Hammersley y Atkinson, Douglas, Ortí, Blanchet o, en los últimos años, Alonso. Y no está de más resaltar aquí que en las más recientes encontramos planteamientos ya expresados en las más tempranas (a veces para criticarlos, otras para apoyarlos y/o matizarlos): Nadel y Geertz remiten -entre otros- a Malinowski; Taylor y Bogdan retoman experiencias de campo y recomendaciones metodológicas de Spradley, Lewis o Douglas; Hammersley y Atkinson hacen lo propio con Nadel, Perlmam o Agar; Blanchet recurre a Hymes, Shapiro o Austin; y Alonso se apropia de algunas ideas de Bateson, Geertz, Taylor y Bogdan y Blanchet. Pues, si nosotros como investigadores nos embarcamos en estos periplos, que no por sinuosos dejan de ser enriquecedores, cómo no invitar a los demás a que también los realicen, esto es, cómo no proponerles un recorrido reflexivo por todas esas imbricadas contribuciones que han perfeccionado o pueden servir para perfeccionar sus herramientas de trabajo.

 

Ahora bien, poner énfasis en esto tiene claramente un riesgo, puesto que cuando se aboga por la interdisciplinariedad, cuando se subraya -como ahora- que las técnicas de investigación utilizadas actualmente en antropología son una elaboración colectiva de buena parte de las ciencias sociales, se corre el peligro de sumergir a los antropólogos (principalmente a los antropólogos noveles) en un mar de dudas: ¿dónde está, entonces, la 'originalidad' de la investigación antropológica?, ¿no se había fundamentado siempre en la práctica de la observación participante?, ¿en que se distingue una investigación sociológica, psicológico-social o histórica de otra antropológica? Se trata, al fin y al cabo, de preguntarse por aquello que marca la especificidad de la antropología y, de este modo, por el uso antropológico de las técnicas de trabajo de campo. Pues bien, desde mi punto de vista, el sello particularizador lo ponen, por un lado, la «mirada» antropológica desde la cual se aplican y, por otro, su ubicación dentro de un proceso etnográfico, que juntas configuran lo que se ha venido nominando 'la manera de abordar el objeto de estudio', es decir, el contexto general de aplicación de las técnicas de investigación en antropología social.

Notas de la 1era prueba

He aquí las notas, tal como habíamos acordado. Si hay alguna duda, el 23-01 nos vemos y aprovecho de entregarles los exámenes. Si falta algún estudiante es porque no aparecen en la lista. En ese caso, deberán resolver el respectivo asunto.

# CÉDULA APELLIDOS Y NOMBRES  
1 19989847 AMAYA PALMAR, CANDIDA ELENA 16
2 24957158 AMAYA IGUARAN, DORIELIS DEL CARMEN 02
3 22398687 ANDARA MIQUILENA, GISELA ESTHER 16
4 19309530 ANDRADES COHEN, VILMAR DIRAIZA  
5 23760731 ARAPE ARAPE, URIMARY DANIELA  
6 21487817 ATENCIO ATENCIO, YONEYDIS DEL CARMEN  
7 23452867 AVILA MARQUEZ, ALEJANDRA CHIQUINQUIRA 09
8 19916837 BARRERA FEREIRA , ANDREA  PAOLA  06
9 20577381 BARRETO PINEDA, BELMARY CECILIA 20
10 22165932 BENITEZ GONZALEZ, YANIMEL YIBELIS 11
11 19179419 BERMUDEZ VIERA, LILIANA BEATRIZ  
12 20397059 BERNAL VERGARA, JORGE LUIS 17
13 19679055 BOSCAN MUÑOZ, MILEXI CAROLINA  
14 20660625 BRACHO LOZANO, YURI IRIANIS 08
15 25800757 BRICEÑO UZCATEGUI, JOSE DAVID 04
16 19680555 CALDERA GONZALEZ, FABIOLA JOSEFINA  
17 24730623 CAMARGO GONZALEZ, ALBA MARINA 07
18 19212377 CARTAYA GUDIÑO, LUIS MIGUEL  
19 22074881 CASTILLO CORZO, JENNIFER CAROLINA 18
20 19336108 CASTILLO , ALBINO  08
21 17006210 CHOURIO MORAN, MARIA ANGELA 19
22 20442228 DIAZ ANTUNEZ, ELVIRA CHIQUINQUIRA  
23 20983907 ESPINA CHOURIO, YURAIMA KARELIS 05
24 19485264 ESPINA CASTILLO, ROBERTO SEGUNDO 15
25 21383185 ESPINA LANDAETA, ENDRINA CAROLINA  
26 23267174 FERNANDEZ GONZALEZ, EGLEIDY FABIOLA  
27 23737886 FERNANDEZ FERNANDEZ, DEILYN DEL CARMEN 10
28 21356703 FERNANDEZ CAMBAR, MARIA JOSEFINA 10
29 23278201 FERNANDEZ MAESTRE, EGLIBETH CAROLINA  
30 19460695 FERNANDEZ FERNANDEZ, JULIA ELENA 07
31 21163028 FERRER ALVARADO, DANIEL RAMON 10
32 19307677 FUENMAYOR LÓPEZ, ADRIAN JOSÉ 02
33 19212270 GARCIA GONZALEZ, DAVID SEGUNDO 16
34 23767901 GONZALES FERNANDEZ, ONORIA VERUSKA 05
35 20380794 GONZALEZ GONZALEZ, ALVARO ENRIQUE 02
36 23753989 GONZALEZ FERNANDEZ, ELIANDRI CAROLINA 05
37 23744278 GONZALEZ MONTIEL, LAUDYS ISABEL 04
38 19336425 GONZALEZ ATENCIO, ALBERTO SEGUNDO 06
39 21693511 GONZALEZ GONZALEZ, KARELIS ALEJANDRA  
40 21413483 GONZALEZ GOLLO, NAYLI JESUS 12
41 19991958 GONZALEZ GUTIERREZ, NORIS LUZ 13
42 19075556 GONZALEZ  , KELLY KEITH  
43 20661540 JAIMES JAIMES, JOSE GREGORIO  
44 19017898 LABARCA RICON, RAMON JOSE 20
45 23753310 LEON LUENGO, ANA GABRIELA  
46 20690711 LOREFICE JUSTO, ANTHONY JOSÉ 10
47 23527862 MACHADO DE LA CRUZ, FRANKARI  16
48 21382623 MARÍN PAÉZ, LEONARDO ANDRÉS 13
49 19412070 MESA ROBLES, YESSIKA ISABEL  
50 25342769 MONTIEL SILVA, YOHANA PAOLA  
51 20945308 MORALES RINCON, ANDRY JOSE 04
52 22475773 MORENO PIRELA, CECILIA DEL CARMEN  
53 20333206 MOSQUERA MOSQUERA, HEBERNETH DEL CARMEN 17
54 20295262 NAVA ORTIZ, YULIANIS DE LOS ANGELES 18
55 21228096 OCANDO DURAN, FRANCISCO  DEL CARMEN  
56 20660540 OJEDA CARRASQUILLA, DAYIANNYS JORGELIS  
57 24950464 OLANO LÓPEZ, YOHANNY CAROLINA 07
58 16608867 PADRON GONZALEZ, EMERLYN DEL VALLE  
59 7769109 PAEZ PONS, OTTO LUIS 10
60 19916774 PATIÑO OJEDA, KENDRID ALONSO  
61 21037325 PAZ  ESPINA , WILIANYS ROSELIS  13
62 23461406 PAZ SANCHEZ, ANYELIS DEL VALLE 04
63 19458123 PEROZO PALMAR, ODALIS DEL VALLE 10
64 22076120 PIANETA RICO, CESAR JULIO  
65 21166114 PINO BELEÑO, VIVIANA MARIA 10
66 23272259 QUINTERO GONZALEZ, YEIRALI ALEJANDRA 12
67 20274329 RAMIREZ ROMERO, WILFREDO ENRIQUE 12
68 18305435 RINCÓN AGUILAR, YANELIS MARÍA 05
69 20661188 RODRIGUEZ ARIAS, YAIRINA   
70 20816116 SANCHEZ CHAVEZ, YARIANA JOSE 08
71 24779712 SEMPRUN MARIÑO, YESSIKA ANDREINA 11
72 19836838 URDANETA URDANETA, ALBANO BARTOLOME 04
73 24375178 URDANETA BUCOBO, JOSE MANUEL  
74 23474644 URDANETA TORRES, JESUS DAVID 06
75 20776372 URDANETA CASTILLO, NESTOR JOSE  
76 7764085 URDANETA PACHECO, ALBERTO JOSE 18
77 13628816 VASQUEZ CABALLERO, MARIA  GABRIELA  
78 19281013 VERA CORONA, DIEGO JAIR  
79 20752272 VILLASMIL PIRELA, CLARENIS MARIA 18
80 11860679 VIVAS FERRER, KELVIN ORLANDO 13